La universidad en tiempos del macrismo. Entrevista a Darío Estévez (FULP), Matías Muraca (CONADU) y Luis Tiscornia (CONADU-H)

Por Fernando Toyos[1]

Los campos académico y universitario están atravesando, desde los resultados de la primera vuelta electoral de 2015, un proceso de movilización sin precedentes en los últimos años. El conflicto con el gobierno de Cambiemos en torno a la paritaria docente y al recorte presupuestario de las Universidades Nacionales fue una expresión saliente de una organización, cuyo corolario fue la movilización del 12 de mayo. Esta manifestación, imponente en términos numéricos, presentó un nivel de articulación entre distintas gremiales docentes y estudiantiles que no se había producido durante toda la década anterior. Atendiendo a ello, Épocas dialogó acerca del balance de estos acontecimientos y los desafíos a futuro con: Luis Tiscornia -secretario general de CONADU Histórica-, Matías Muraca -miembro de la mesa ejecutiva de CONADU- y Darío Estévez -presidente de la Federación Universitaria de La Plata hasta septiembre de 2016.

É: ¿Cómo describirías la situación del campo científico y universitario en la coyuntura actual? ¿Qué tareas, desafíos, etc. se desprenden de esa definición?

LUIS TISCORNIA (LT): La coyuntura actual está determinada centralmente por las políticas del gobierno nacional que acaba de asumir en diciembre del 2015. En los pocos meses de gobierno se ha expresado en los hechos que la política del gobierno de Macri tiene como centro descargar un profundo ajuste sobre las espaldas de las mayorías populares en beneficio de los sectores más concentrados de la economía, agravando la concentración de la riqueza y la dependencia del país con el correlato de mayor desocupación y pobreza para el conjunto del pueblo.

Su expresión en las universidades y en el sistema científico-tecnológico está dada por una aguda restricción presupuestaria en lo inmediato. En los salarios, que son el 90 % del presupuesto en las universidades públicas, fue la lucha docente la que – en algún grado y medida – logro disminuir este ajuste al lograr incrementos salariales de hasta un 35 %. Aunque ahora por el mantenimiento de la inflación en valores extraordinariamente altos implica el reclamo de reapertura de las discusiones salariales por parte de la docencia universitaria.

El rumbo general del gobierno de Macri en su política hacia las universidades es de achicamiento, elitización y profundización de la mercantilización de la educación y la universidad pública. Con el discurso de la “eficiencia”, la necesidad de la “evaluación” tanto de docentes como de estudiantes y utilizando los escándalos de corrupción y/o arbitrariedades en el manejo presupuestario del gobierno anterior, pretenden avanzar hacia una universidad para pocos y cuyo desarrollo científico, tecnológico y cultural esté al servicio de una política de dependencia y subordinación de nuestro país.

Por otra parte, el hecho de que el actual ministro de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao, haya ocupado el mismo cargo durante el gobierno anterior, muestra la continuidad en la política científico-tecnológica centrada en priorizar el modelo agroexportador extractivista. En los últimos anos, más allá de los discursos, las políticas científico-tecnológicas estuvieron destinadas principalmente a recursos y orientación, y ahora continúan, hacia las ramas de la ciencia y el conocimiento para consolidar el modelo sojero agroexportador y minero-petrolero extractivista.

Enfrentar y frenar el ajuste es el desafío en lo inmediato. Esto, en concreto, significa desplegar la lucha por la defensa de los salarios de los trabajadores y trabajadoras del sector y por el presupuesto educativo en general, y en particular para las universidades públicas y el sistema científico tecnológico estatal. Para ello es necesaria la más amplia unidad hacia adentro y la articulación profunda con los sectores populares afectados por esta política. Junto con esto es necesario desplegar la disputa político-ideológica en el plano de las políticas educacionales y científicas para contrarrestar los discursos que pretenden darle legitimidad al ajuste. Hay que debatir sobre el presente, pero también sobre el pasado inmediato, en cuanto respecta a las responsabilidades del gobierno anterior. Esto es, acerca de las políticas económicas y su vínculo con la educación, la ciencia y la tecnología; si ha aumentado o disminuido la concentración y elitizacion de la riqueza, la cultura y la política; si la extranjerización de la economía y la dependencia económica, social y cultural de nuestro país ha crecido o decrecido.

MATIAS MURACA (MM): El campo científico y universitario se encuentra actualmente en una situación doblemente compleja. Por un lado, nos encontramos en un delicado momento político e ideológico que tiene su expresión en lo económico-presupuestario. El proyecto político iniciado en el mes de diciembre del 2015 no ve y no entiende como prioritarias las áreas científicas y universitarias.

Podríamos referirnos al ahogamiento presupuestario de las universidades o a la pérdida del poder adquisitivo de los salarios de los docentes e investigadores. Pero esto se inscribe en una lógica política estatal y nacional mucho más amplia que implica una amenaza a las cuestiones soberanas de nuestro país. Nos encontramos con un proyecto que vuelve la mirada a un modelo de desarrollo de principios de siglo XX, concentrado en la explotación agrícola, con una visión industrial y científica que se agota en la agroindustria. Este acento desatiende la vinculación necesaria de nuestras investigaciones y universidades con entramados industriales complejos y amplios que generen competencias y empleos para amplios sectores de nuestra sociedad.

Por otro lado, tanto las universidades como los científicos, en particular, deben comenzar a reflexionar sobre las formas en las que realizan su producción. Hemos perdido una oportunidad muy importante para avanzar en una emancipación científica real. Seguimos generando conocimiento y patentes que quedan prendados de los intereses de las grandes potencias y de las empresas multinacionales. Ya sea en los pesos de las publicaciones o en las formas en las que se accede a los recursos no hemos logrado avanzar en una estrategia de producción de saberes y conocimientos que apuntalen y avancen en un sentido emancipador. Los científicos y los universitarios debemos hoy avanzar en dar respuestas a este doble desafío.

DARÍO ESTÉVEZ (DE): Creo que el campo científico y universitario está movilizado. Es un sector que tuvo un proceso de expansión y legitimación durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Este proceso generó un nivel de adhesión importante. Pero, por otro lado, no estuvo acompañado por una crítica radical de la forma de producir conocimiento y del destino de éste. En este sentido, es un sector que atravesó la década sin niveles de movilización y organización importantes, salvo en casos puntuales.

Esto comenzó a revertirse ya el año pasado. Es un campo que fue en buena medida consciente del riesgo que implicaba un gobierno macrista y fue de los primeros en sumarse a espacios de discusión y acción en contra de una posible victoria electoral de Cambiemos. En este sentido, estuvo alerta desde el principio del gobierno de Macri.

É: ¿Cuáles fueron las causas y cuáles las consecuencias del proceso de lucha docente que llevó a la masiva movilización del 12 de mayo? ¿Cuál diría que fue el nivel de articulación entre los distintos actores universitarios (docentes, estudiantes, personal administrativo)? ¿Qué balance hacés del conflicto?

LT: Mientras desde la CONADU Histórica hacíamos medidas de fuerza que fueron prolongándose y profundizándose -llegando a semanas enteras de paro- las otras federaciones, con sus vacilaciones tradicionales, realizaban paros de 24 o 48 horas.

El carácter activo que tuvieron los paros fue cimentando la unidad con el movimiento estudiantil. Esa combinación se fue consolidando y fue creciendo con los paros. Hasta que no llegamos a la semana de paro, por nuestra modalidad de trabajo, fue difícil establecer un clima de movilización de la envergadura que finalmente se logró. Fue un acierto clave de la CONADU Histórica arrancar con paros de 48 horas, después de 72 horas, y finalmente, en el momento más importante, realizar paros de una semana entera. Lo otro importante fue ir intercalando esas semanas de paro con semanas de actividades, de tal manera de volver a las aulas, a las reuniones y a las asambleas, y poder discutir con los estudiantes la necesidad de salir juntos a la calle. El paro con clases publicas graficó en concreto la confluencia con el movimiento estudiantil. Sobre esto tenemos que aprender.

En ese sentido, creemos que fue acertada la táctica de ir creciendo en magnitud, de prolongar los días de paro, intercalándolos con semanas de actividades normales, sin paro pero con mucha reunión y asamblea.

El otro gran debate que se dio fue con sectores del kirchnerismo que paradójicamente planteaban no hacer muchos paros y que consideraban que lo mejor políticamente era que el gobierno impusiera por decreto los incrementos salariales para que el costo político lo pague Macri. Con esa estrategia no hacían medidas de fuerza para no gastar energías en la lucha que vendría recién en el segundo cuatrimestre. Quedó demostrado que esa estrategia nos llevaba al fracaso y que la estrategia correcta era profundizar la lucha en ese momento y, a su vez, ganar la lucha salarial o avanzar lo más posible: romper el techo salarial era el mejor golpe a la política de Macri. La política de pretender que Macri impusiera los aumentos por decreto para hacerle pagar el costo político hubiera implicado regalarle aumentos miserables, al lado de lo que con nuestra lucha pudimos conseguir.

A la par de estas discusiones, peleamos y garantizamos que todos fuéramos convocantes de la movilización del 12 de mayo. Lo fundamental fue la decisión, sobre las últimas dos semanas del conflicto, de ir a una movilización nacional propuesta por la CONADU Histórica, al igual que la fecha. El resto no quería esa fecha, quería hacerla casi sobre junio. La decisión de marchar el 12 permitió empalmar el reclamo de la docencia universitaria por salario con el reclamo por el presupuesto, que es el otro gran ajuste que está haciendo el gobierno. Esto permitió que se desplegara una movilización imponente, que mostró los límites del gobierno de Macri. Porque esa movilización le marcó la cancha al gobierno al decirle que no queremos ajuste en la universidad, y que, si lo van a hacer, nosotros estaremos en la calle.

En la movilización hubo, como hacía muchísimos años que no había, decenas de miles de estudiantes, docentes y no docentes en la calle. Más de 50 mil en Buenos Aires, se dice. Pero la movilización fue nacional, literalmente, ya que hubo movilizaciones en todo el país: casi 5 mil en Neuquén, 2 mil en Misiones, otros 2 mil en Jujuy; en muchas universidades nacionales hubo movilizaciones de centenares y miles de estudiantes, docentes y no docentes. Así que esa movilización fue un punto de inflexión, que hizo que el gobierno tuviera que ceder y hacer ofertas que fueran consideradas por las asambleas.

Lo otro que impuso esa movilización es que dejó puesto en la calle, en la escena política nuevamente, al movimiento estudiantil en conjunto con los docentes y los estudiantes. Esto augura la resistencia que va a tener cualquier política de ajuste sobre la educación y sobre las universidades públicas.

MM: La movilización del 12 de mayo fue un momento muy importante que refiere a la lucha de una comunidad que se movilizó en defensa de la educación pública gratuita y de calidad. Esto es muy importante tenerlo en cuenta. El 12 de mayo se movilizaron masivamente investigadores, docentes, no docentes y estudiantes, pero también (y sobre todo) se manifestó el conjunto de la sociedad en defensa de un derecho clave para el desarrollo nacional: el derecho a la Universidad.

Este acontecimiento nos coloca no sólo en el importante desafío de lograr interpretar cómo continuar con un proceso de lucha contra un proyecto neoliberal y contrario a los intereses nacionales, sino que también nos obliga a pensar en cómo continuar y ganar esta disputa. Esta aclaración es importante, y la referencia fueron las luchas de los años noventa contra el neoliberalismo. En esta oportunidad el desafío es ganar la disputa. Esto sólo se puede hacer avanzando en la unidad plena del campo popular. La clave sigue siendo el componente político y social heterogéneo de la marcha del 12.

Tenemos que juntarnos todos los que propendemos a un modelo nacional de desarrollo. En este esquema, el desafío involucra y comprende a las universidades y al campo científico, pero claramente lo desborda. Es necesario avanzar en una alianza estratégica con los gremios y con el sector industrial. El peronismo, en su sentido más amplio, debe formar parte de este desafío que se presenta con una urgencia y una necesidad históricas.

DE: A principios de año nos encontramos con ataques concretos de parte del gobierno de Cambiemos al sistema Universitario público en general, y a las nuevas Universidades en particular. El punto fuerte del gobierno anterior había sido más lo presupuestario que la política de orientación científico-tecnológica, lo cual se hizo visible con la continuidad de Lino Barañao al frente del Ministerio de Ciencia y Tecnología. En ese sentido, el ataque del nuevo gobierno se centró primeramente sobre ese punto. Se cuentan: el impacto del tarifazo en las Universidades, las propuestas salariales inaceptables, la reducción de convenios con el Estado y la no aplicación de algunas políticas, como el caso del boleto educativo en la Provincia de Buenos Aires. Si bien éstos fueron los más importantes, hubo otros, por ejemplo el ataque a la Ley de Gratuidad aprobada el año pasado. Estos ataques despertaron la reacción de un sector con enorme legitimidad y peso político en nuestro país, que miró con desconfianza al macrismo desde un principio, pero que no contaba con un proceso de organización y dinámica de lucha importante.

É: ¿Qué perspectivas a futuro se abren en el ámbito universitario?

LT: La CONADU Histórica y la docencia universitaria salieron muy fortalecidas después de esta lucha. Quedamos muy unidos y con el orgullo de haber sido vertebradores de ese proceso de lucha que, más allá de lo que avanzamos -que se podrá discutir si es poco o mucho-, adelantó mucho en la necesidad de volver a instalar la defensa de la universidad pública y la movilización como instrumento para esa defensa. Si hay algo que hicimos bien y que le “hizo daño” al gobierno de Macri es haber estimulado y promovido esta movilización de decenas de miles.

Por lo tanto, la perspectiva a futuro es buena desde el punto de vista de la defensa de nuestros derechos y de la Universidad pública. Un nuevo desafío imprescindible es lograr la confluencia de nuestra lucha con la del conjunto de los sectores populares, que seguramente se va a desplegar.

MM: Las dos principales federaciones docentes de nuestro país, la CONADU y la CONADU Histórica, han convocado a un paro total de actividades para inicios de octubre, en reclamo por la reapertura de paritarias.

El proyecto macrista se propone desmontar un entramado productivo y desmantelar las redes sociales formadas a partir de los desarrollos industriales. La propuesta de Cambiemos apunta a una sociedad más simple, agroexportadora, y con un fuerte valor agregado a partir de la tecnología aplicada al agro. El sueño de quienes hoy nos gobiernan es que Argentina vuelva a ser el “granero del mundo”. Esa visión tiene un conjunto de problemas graves para el país. El principal es que se trata de un modelo de desarrollo que tiene capacidad para contener a 15 millones de personas. Dicho claramente, este proyecto deja afuera a 20 millones de argentinos. El desafío, entonces, son las paritarias, pero es también, y sobre todo, una disputa política contra este modelo de exclusión y entrega nacional. Otra vez, la clave aquí es una articulación amplísima con todos los sectores del campo nacional y popular.

DE: La movilización del 12 de mayo, que fue histórica y condensó luchas de diferentes sectores y lugares del país con un nivel de unidad no visto hace tiempo, no terminó de lograr la continuidad necesaria. En este sentido, el nivel de articulación docente, no docente y estudiantil significó un enorme avance, pero nos habla de un proceso aún embrionario de espacios que quedaron demasiado fragmentados tras los gobiernos kirchneristas.

Considerando todo esto, entendemos que en primer término estamos ante una tarea defensiva: fortalecer las instancias de base, las asambleas docentes, estudiantiles, no docentes, y los espacios locales y nacionales de articulación sectorial. En síntesis, poner de pie a un movimiento que tiene un potencial enorme, pero que recién empieza a despertarse. La tarea defensiva es la de articular en pro de lograr instancias de lucha en unidad, capaces de sostener los derechos conquistados y de defender la educación pública. La marcha del 12 de mayo fue muy importante en este camino, pero necesitamos hacer de estos espacios encuentros sistemáticos.

Además de la tarea defensiva creo que tenemos una segunda, intermedia, que tiene que ver con obtener algunas conquistas, algunos avances. Son elementos que sirven para demostrar que la lucha y la organización son el camino, que se les pueden arrancar derechos a los empresarios que gobiernan. Creo que las paritarias docentes, en parte, significaron eso. La marcha del 12 de mayo obligó a una nueva respuesta del gobierno, a retroceder en su posición original, y nos mostró que es posible obtener triunfos. Por esto en la provincia de Buenos Aires es para nosotros fundamental conseguir el boleto educativo gratuito por el que tanto venimos luchando.

Por último, mientras se desarrollan estas dos tareas, se impone una tercera que no podemos relegar. Es la de elaborar una propuesta distinta de educación, de Universidad, de modelo científico y tecnológico. Porque no puede ser nuestra voluntad conformarnos con que no nos quiten derechos, con no perder. Si no tenemos un proyecto alternativo, una serie de experiencias, propuestas, trabajos, podremos resistir más o menos tiempo, pero no podremos proponer una salida capaz de conquistar una educación que, además de pública, sea popular, nuestroamericana y feminista.

Son tres tareas que se tienen que hacer al mismo tiempo, aunque tengan ritmos distintos. Y para las que necesitamos el mayor nivel de compromiso, humildad, perseverancia y unidad. Esas cualidades empezaron a forjarse el 12 de mayo, por lo que estamos convencidos de que, como decía el gringo Tosco, nuestras tareas han de fructificar. Y en ese camino, “Nada debe desalentarnos. Nada debe dividirnos. Nada debe desesperarnos.”

 

[1] Fernando Toyos es sociólogo (Facultad de Ciencias Sociales – UBA) y docente de las carreras de Sociología y Ciencia Política de la misma casa de estudios, donde cursa la Maestría en Investigación en Ciencias Sociales. e-mail: fertoyos.87@gmail.com

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