“En Quilmes se puede hacer un quilombo enorme” – Entrevista a Matías Festucca

Por Ana Clara Azcurra Mariani (1)

Matías me quemó los libros de comunicación. La gente se engancha con él porque siente que lo completa, que le puede aportar algo.

Martín, uno de los asistentes de Matías Ezequiel Festucca, me anticipa una lectura del pre candidato a intendente de Quilmes. Festucca tiene 32 años, es abogado y concejal en funciones del distrito desde 2017. Chequeo el cronograma de actividades al que me voy a sumar, le agradezco y me desea suerte. Desde que me propuse acercarme a algún candidato de Quilmes, en mi cabeza giraba la charla TEDx de Hugo Alconada Mon del año 2018 en la edición Río de la Plata.

Les garantizo que la realidad en este país supera a la ficción (…)

Si alguno quiere competir por la presidencia, va a necesitar cien millones de dólares. Si querés competir para intendente de Escobar o La Plata, necesitas entre quinientos mil dólares y un millón. En algunas ciudades, el comprar tu puesto para el tercer lugar en la lista de concejales de una ciudad mediana, cuesta cien mil dólares.

Y aclaro algo: esto lo saben todos. Lo saben los políticos, lo saben, los empresarios, lo saben los narcos. De hecho, lo saben los organismos de control. Solemos definir al financiamiento electoral como el pecado original de la política: arrancaste pecando.

Te vas a tener que embarrar más allá de tus buenas intenciones, remata Alconada Mon. Quien pregunta, también pisa el lodo, pensé. Allá fui.

Villa Luján, Quilmes

Soy quilmeña. Nací en una clínica privada de la calle Brandsen que ya no existe. Me fui a vivir a Capital Federal dos años entre 2014 y 2016 sólo para re confirmar que Quilmes es mi hogar y todo lo demás está después. Como distrito, Quilmes es el quinto en cantidad de población de la provincia de Buenos Aires según el censo de 2010 (580.829 habitantes) con una superficie de 125 km². Integrado por cinco localidades principales (Don Bosco, Bernal, Quilmes, Ezpeleta y San Francisco Solano). Antes su extensión era mayor, pero en 1960 Berazategui, la tierra de los Mussi, se emancipó de Quilmes y se transformó en Partido.

Parte del segundo cordón del conurbano bonaerense, Quilmes es territorio testigo de la historia y la política incluso antes de que Argentina fuera nación, en varios sentidos palpables y para nada forzados. Su nombre, por ejemplo, deriva a la manera de homenaje entre cínico y vergonzante, del pueblo Kilme, originario de los valles calchaquíes del actual Tucumán.  Más de dos mil personas fueron traídas a pie y represión en 1666 por los colonos,  aunque sólo la mitad llegó y logró asentarse hasta su completa desaparición.  La costa del Río de la Plata de la zona quilmeña recibió el tráfico de negros y el desembarco de las tropas inglesas en 1806.

Para fines del siglo XIX, Quilmes se convirtió en la ciudad de la cerveza cuando arribó la dinastía de los Bemberg y creó la ciudad industrial.  En un irrespetuoso flashforward, hoy esta ciudad del Gran Buenos Aires sur tiene 20 pre candidatos a intendente (sólo una mujer en carrera, la diputada nacional Mayra Mendoza).

Si es por el trabajo a nivel local, cualquiera puede ser merecedor. Pero en Quilmes si no tenes referencia nacional, no competís, asegura Matías cuando me subo al auto y comentamos la cantidad de jugadores a la intendencia . Su padrino político es Aníbal Fernández, y acompaña la lista Fernández- Fernández. Lo de él, es al cubo.

AC: ¿Tenes registrado un momento bisagra o una anécdota con la que se te haya despertado el gusto por la política?

MF: Mucho antes de la adolescencia, sí. En el ’91/’92 me acuerdo de Aníbal Fernández cuando era intendente  y lo veía bajar del auto con el celular ladrillo y el teléfono que antes tenían los autos, otro ladrillo gigante. Esa vida era un formato que me llamaba la atención. A los once años ya le decía a mi viejo que quería ir a las reuniones en las que participaba él cuando Scarabino era intendente. Él me decía que no, pero llegó un momento a mis 14 años que le dije, si no me llevas, voy yo directamente. Tuvo que ceder. En 2003 se compite una interna en Quilmes donde van Juan Carlos Tuzzolino, Alberto De Fazio y Sergio Villordo. Ahí yo participo con Tuzzolino que es mi padrino. Había unas planillas con los datos de los vecinos que iban a votar en la interna cerrada para los afiliados al partido, distinto a la interna abierta como es ahora. Yo iba con la planilla a hablar de la propuesta con los vecinos y llevaba luego la planilla al local donde las cargaban. En esa elección gana Villordo con 26 mil votos, De Fazio saca 24 mil y Tuzzolino 11 mil. Esa fue mi  primera experiencia a los 16 años. Mi viejo en el 2005 es electo concejal de Quilmes y empiezo a trabajar con él armando la juventud peronista quilmeña, la juventud peronista Puerta de Hierro. En 2011 voy de candidato a quinto concejal de Gurzi que compite contra el Barba Gutiérrez (nota: Gutiérrez es ex intendente de Quilmes, el único reelecto hasta el momento en la historia del distrito, quien perdió contra Martiniano Molina de Cambiemos en 2015). Entran cuatro concejales de Gurzi, y el segundo,  Fabián García se va al PAMI y yo paso a ser concejal hasta el 14 de marzo de 2014 que vuelve García al Concejo.  Después empezamos a trabajar por la gobernación de Aníbal en 2015.

El 10 de diciembre de 2017 asumo la concejalía. Es  más responsabilidad, sos la voz del vecino en el concejo deliberante. Al menos podes decir “che, miren que allá tienen un quilombo eh”. Se lo volves a decir hasta que se acerca el funcionario responsable de esa área.

 

La agenda indica que nos dirigimos a la Villa Itatí, ubicada entre los barrios Don Bosco y Bernal, lindante con Wilde, partido de Avellaneda. Según datos estadísticos surgidos de una investigación de la Universidad de General Sarmiento (UNGS), Quilmes se ubica después de La Matanza como la segunda ciudad del conurbano con mayor precariedad habitacional: más del 20% de sus habitantes se distribuyen entre 48 barrios populares, 41 villas y 32 asentamientos. En este cuadro, la Villa Itatí es una de las más pobladas del Gran Buenos Aires y la más antigua del municipio. Luego de la crisis de 2001, se catalogó al territorio como uno de los más peligrosos del país por la cantidad de asesinatos. Como todo, cuando se mira el mapa de arriba, los defectos se descubren con facilidad. Pero si se acerca una lupa, hay otras cosas que se vislumbran. En Itatí se creó una de las asociaciones más grandes de cartoneros,  la Cooperativa de Cartoneros Villa Itatí. En sí mismo, esto no habla de calidad de vida, sino de calidad humana, organización y comunidad colaborativa. Existen otros valores más allá del delito. Por otro lado, la situación de vulnerabilidad es heterogénea en cuanto a niveles de ocupación, de educación y precariedad. La zona más precaria de Itatí es conocida como La Cava.

En Itatí nos recibe Clara, una vecina que nos invita a pasar a su casa. A Matías ya lo conoce. A mi me cuenta que antes, durante el kirchnerismo, tenía un comedor en su casa llamado “Las Unidas” donde recibía alrededor de 170 niños/niñas. Pero ya no tienen alimentos para ofrecer. Matías pregunta cómo está funcionando el comedor en los colegios, qué comida llega. Una adolescente que se acercó a la reunión le dice que en general, les entregan un sanguchito y una fruta. Y a veces, nada.

Al municipio le roban, porque la comida para las escuelas se paga y llega la leche vencida. El otro día en una escuela nos decían que les bajaron dos zanahorias y una mandarina por alumno. Es una vergüenza, concluye Matías.

La gente quiere cosas Mati, traé un camión con mercadería y vas a ver cómo se acercan,  dice Clara. Leandro, uno de los militantes que nos acompaña, responde que esas prácticas ya las conocen. No lo dice, pero su expresión no lo aprueba. El intercambio de voluntades por recursos materiales es milenario. Es una negociación por la vida, pienso. Una negociación degradante pero efectiva. Matías no opina. Clara le cuenta que en la plaza de Don Bosco los lunes y los jueves desde hace cinco meses se realiza una feria de trueque, y que la organizadora lo quisiera conocer. Matías arranca. Nos vamos a la plaza.

La plaza Don Bosco tiene forma de triángulo y un mástil en el medio. Fue uno de los lugares donde jugué, anduve en bicicleta, me trepé a los árboles, y dónde encontré de cachorra a mi primera perra. La feria del trueque, nos enteramos, comenzó con cinco personas ofreciendo pertenencias varias (ropa, herramientas, bisutería, utensilios de cocina, incluso leche que entrega el estado) para trocar y hoy recibe a más de veinte personas, en su mayoría, mujeres.

El sistema es de espíritu comunitario. Cada participante ofrenda un alimento como aporte simbólico. Al finalizar la jornada, los alimentos se reparten entre los feriantes. Además, hay una manta donde se pueden dejar elementos de donación para que quien los necesite, los recoja, y se venden rifas por $10, recaudación que al final del día se sortea. No hay lucro individual.

Esto es una forma de trabajar. Lo que acá se produce es ayuda, explica Patricia, la mujer que comenzó con la organización. Matías recorre, saluda y pregunta qué se necesita. Unas mujeres le piden un baño químico para las jornadas de feria porque no tienen a dónde ir. Se compromete a elevar el pedido desde el Concejo deliberante.

Emprendemos la caminata de regreso a la casa de Clara. Un pibe en bicicleta se acerca a Matías pero no frena, sólo lo rodea. ¡Aguante Mayra Mendoza! le espeta. Matías se ríe. La semana que viene venimos con más tiempo, hay que hablar con las feriantes, generar vínculo, le dice a una de sus asistentes.  

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Los vecinos de Villa Luján

Bueno a ver, decinos qué propones, vamos al grano. Porque acá ya vinieron muchos.

La reunión no es cómoda. Está pactada, lo que no significa que haya glorias y laureles para Matías. Los vecinos de Villa Luján lo esperaron más para la catarsis que con el anhelo de que el encuentro produzca alguna respuesta efectiva a sus reclamos históricos. Matías pide a Evelin y Pamela, las fotógrafas, que apaguen las cámaras. Evelin se  me acerca y me cuenta al oído que el agua de la canilla en el barrio está contaminada con heces. Los vecinos agregan que llevan muchos años esperando el asfalto, pero como en provincia la calle figura asfaltada, esa obra jamás comenzará.

Yo como concejal puedo hacer fuerza para que el municipio haga el trámite que corresponde en provincia para que la calle deje de figurar asfaltada, y puedo pedir el asfalto. Pero no les voy a mentir, si ustedes se organizan, se ponen de acuerdo y van al municipio con una nota, van a tener más éxito que yo. Como soy de la oposición, si lo pido yo no va a salir porque creen que uno quiere anotarse puntos con los vecinos. Pero si ustedes lo llevan, yo me comprometo a hacer presión.

Vecinas y vecinos de Ezpeleta

AC: En las tres jornadas que compartí con vos y tu equipo constaté la diversidad de espacios y sectores que visitas. Villas, comercios,  PYMES, clubes, etcétera. Supongo que no sólo te encontras con quejas por los malos servicios municipales, sino con una confrontación llamémosle en principio “imaginaria”, entre estos distintos sectores sociales que dificultan la panacea de la unidad y el trabajo mancomunado que en general se proyecta.

MF: Eso es sociológico. La identidad empieza en tu casa, en tu barrio, en tu zona, en tu ciudad, en tu provincia, y en el país (Matías junta las manos y las va separando para ilustrar el paso de micro a macro). Hay muchísimos quilmeños que se sienten más identificados con su barrio que diciendo “soy argentino”. Te dicen que están orgullosos de ser argentinos, pero les propones ir a vivir a Córdoba y te responden “yo de mi barrio no me voy ni en pedo”, se identifican de abajo para arriba. En los barrios vemos, por ejemplo, vecinos que compran un parlante de diez; al otro día el vecino de enfrente compró uno de veinte, entonces el de diez se compra uno de treinta; y otro va y se compra uno de 50, en volumen me refiero. Terminan en una guerra por quién pone el volumen más alto. Entrar al barrio y hablar en esa circunstancia implica hacerlos entender que si se unen, es mejor para ellos.

Les digo que si se juntan y  hablan con el intendente van a tener soluciones en su barrio, y algunos vecinos se enojan, creen que les decís que hay que apretar al municipio, Te digo la verdad: el intendente funciona así hoy día, se juntan los vecinos, se organizan, se ponen de acuerdo en ”queremos esta obra” y el intendente la hace, porque ve vecinos organizados conscientes y de acuerdo sobre la problemática. Ahora, si ves que un vecino no está de acuerdo, el otro tampoco, nadie se habla, no te enteras de lo que pasa, el intendente no camina el barrio, (aunque ojo, hay intendentes que se caminaban todo y tampoco garantizaron una mejor calidad de vida)… No es el intendente, el estado y los vecinos por separado: no, estamos todos juntos. Todo lo otro es cuento, porque el poder es ficticio. Son cuatro años, te fuiste a tu casa y no tenes nada.

(Pero, diría Lenin, mientras dure, todo es ilusión menos el poder , pienso)

No conozco a los 700 mil habitantes, estoy convencido de que dentro de Quilmes hay un montón de personas capacitadas, con vocación, con voluntad, con ganas y buenas ideas para transformar la ciudad, pero lamentablemente no las conocemos. La idea que tiene una persona la podemos ejecutar entre todos, porque la cosa no es esperar que Matías tenga una idea milagrosa: vamos a buscar a las personas que se involucren. Hay que buscar constantemente personas que participen en política, y sobre todo empezar a levantar la ciudad que hace muchísimos años que no se le da una manito. Si está el equipo de laburo, están los recursos, y está la vocación, la fuerza, las convicciones, en Quilmes se puede hacer un quilombo enorme. Un presupuesto de diez mil millones de pesos tiene el municipio, y Martiniano Molina se gasta 300 millones en un Metrobus.

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La pegatina es lo que menos importa. Ahora que la gente está frágil, es puerta a puerta Mati, ahí está el voto, donde están los pibes con título y sin trabajo, ahí es. Quien habla es una mujer que inaugura la ronda de conversación en un encuentro de militantes en Ezpeleta. Matías es peronista real, no contradice a nadie. Escucha. Las decisiones vienen después.

AC: Me llama la atención que un candidato a intendente de un municipio como Quilmes tenga 2500 seguidores en Instagram, con la importancia que hoy se le otorga a las redes.

MF: Me han dicho que uno puede pagar y tener más seguidores o mayor cantidad de “Me Gusta”, que impacta a la persona que entra a la red social y ve veinte mil seguidores en vez de dos mil. Que muestra fortaleza, una mejor imagen.  Pero cuando me plantearon eso yo dije que no, no quiero mentirnos entre nosotros. No tiene sentido que haya 500 trolls que me pongan Me Gusta y 1500 personas más que me sigan. Para mí la política se construye desde otro lugar. Si bien la herramienta de las redes sociales es sumamente importante, para mi el boca a boca, el contacto, caminar en cada uno de los barrios, charlar con los vecinos es lo que produce ese impacto mucho más importante que el que te puede generar tener diez mil seguidores mentirosos en Instagram. La realidad es el barrio, está bueno mostrar lo real a través de las redes sociales. “Estuve con Rubén y la fábrica se le fundió”, eso es verdad y te lo muestro. Me modifica hablar con el tipo y conocer su historia de vida porque es lo que te da sensibilidad, es de lo que uno se agarra para poder gobernar

AC: Sos pibe para pre candidatearte en este municipio que es gigante, supongo que algún cambio en tu concepción de lo político tiene que haber ocurrido. Al principio era ver el auto, el teléfono, esa cosa del poder que atrae, pero en algún momento eso debe haber mutado.

MF: Siempre me consideré un armador de la política. Me gusta armar un proyecto, involucrar a mucha gente, que seamos un gran equipo de laburo que genera algo. Nunca se nos dio la posibilidad de tener los recursos. Mi sueño de toda la vida es ser intendente de Quilmes porque detrás de ese sueño hay muchas otras cosas. En todo momento hay que estar concentrado en para qué queremos la intendencia. Desde mi lugar, el poder te permite y te da la facilidad para solucionar problemas, pero lo más importante es el equipo de trabajo que se construye y maneja ese poder, porque si vos le das poder a una persona no capacitada, seguro va a hacer mal las cosas. Si hay un equipo que se cuida entre sí, es un equipo imbatible, no sólo en cuanto a elecciones, imbatible en cuanto a gestión. El servicio es para el vecino, si le va bien a uno, nos va bien a todos. Le empieza a ir mal a uno y capaz que eso prende que le vaya mal al resto y empieza una cuestión sociológica o psicológica, no sé, que termina en derrota. Y si vos vas llevando a una persona para que empiece a manejar de a poquito determinado poder, que lo utilice para hacer un bien, seguramente se puede capacitar para ascender en cuanto a cargo porque es un bien para la ciudad.

Los aplausos son para todos, y las puteadas son para todos. Acá no vengo yo a que me aplaudan y en las puteadas me corro. “Mati, sos vos”. No, yo no soy, somos todos. Circunstancialmente ser candidato a intendente te pone en un lugar de vidriera, pero si yo estuviese solo, me voy a mi casa porque soy un irresponsable. Una negligencia total si me hago cargo de un municipio de 700 mil habitantes cuando sé que no hay equipo para hacerse cargo de todo lo que hay que asumir.

AC: En líneas generales, ¿Quilmes te parece un distrito con una población organizada?

MF: Quilmes está muy dividido, hay mucha división por la identificación con zonas. Pero veo muchos vecinos que, a veces individualmente, se ponen a la cabeza un reclamo del barrio y lo caminan, tocan timbre, conocen a todos los vecinos de la zona. Me ha pasado de caminar con alguna persona que te dice a mi la política no me interesa y resulta que saluda en cuarenta minutos de caminata a cincuenta o sesenta personas. Y le decís menos mal que no te gusta la política porque si no serías el intendente de Quilmes. Es alucinante, porque lo haces razonar, tenes que participar porque representas a un montón de personas de acá del barrio, si ocupas un lugar seguramente vas a hacer que esas obras lleguen y va a empezar a existir la organización. Lo ideal sería encontrar esto en cada delegación. Utilizas la tecnología, armas un grupo de whatsapp, “che, tengo un camión, cinco bordeadoras y para desratizar, ¿nos juntamos en tal sociedad de fomento el jueves?”. Esto te hablo de un barrio, ponele veinte manzanas. Una organización que desemboca en hechos. Con todos esos subdelegados informando al delegado, replicado en todo el mapa de Quilmes, informando al secretario y de ahí al intendente, rompes el protocolo.

AC: El conurbano es visto principalmente como una zona de carencia, de marginalidad, de pobreza. Estructuralmente, ¿qué cosas se arrastran pero qué potencia tiene el distrito?

MF: No creo que lo que se arrastra sea tan caótico en Quilmes. Entiendo que hay mucho por resolver y trabajar para darle garantía a las personas, por ejemplo, en seguridad. Si uno está detrás de las cuestiones, al lado del secretario de seguridad, respaldando las decisiones seriamente con mucho valor, porque uno se va a encontrar con situaciones muy delicadas, muy difíciles, es un desafío pero hay que resolverlo como sea. De un día para el otro nadie va a resolver el delito en Quilmes, es imposible (nota: Quilmes está catalogado como la zona del Gran Buenos Aires que más delitos por día registra). Pero si de diez empieza a haber seis, eliminamos cuatro, listo. Hay que apostar a las nuevas generaciones. Por ejemplo, la liga de fútbol municipal contaba con 60 clubes, hoy tiene 17. La matemática te dice: perdiste 43 clubes, ¿qué pasó? Te los sacaste de encima, ¿por qué? Si es el lugar que te permite que el pibe se meta en el club después del colegio si no tiene la contención de una familia que lo pueda llevar a karate, a natación, a la escuelita de fútbol. Ahí se tiene que hacer cargo el Estado. Empecemos a darle bola a los clubes, me refiero a profesores comprometidos, que salen a buscar a los pibes, que cuando los identifiquen, los manden al club. Como hizo Avellaneda, lleno de mini polideportivos con copa de leche y salitas de salud.

Hay que agarrar clubes, poner salita, llevar un registro unificado de la zona y del pibe, con su historial de familia y de salud, un detalle de médicos que lo han atendido, los medicamentos que le dieron; contar con apoyo escolar y deporte, y que después vuelva a la casa.  Reforcemos la educación: en la casa, en el colegio pero también en el club. Hay que meterle en la cabeza al pibe que el más vivo no es el transa que pasa con la 4×4 y que a los dos años termina en cana viviendo un mundo de locura. Que el ejemplo sea otro.

Con 200 cámaras de seguridad, ¿qué hacemos? Vos viste al que le pegó el tiro y se fue. Lo vamos a agarrar a las 10 cuadras, pero ya mató. Ese pibe que mató, si vos te ocupabas antes, con un seguimiento, seguramente se salve de eso. Pero si nadie empieza con el laburo, esto no termina más.

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Es sábado, cerca de las 22hs. Matías ceba mate mientras conversamos en el local de la calle Morel que funciona como la base de trabajo a metros de la estación de tren. No lo vi comer en todo el día. En la primera jornada que compartí con su equipo, recuerdo que Evelin le alcanzó una vianda y él me comentó que se obliga a comer porque, en realidad, el ritmo de trabajo le saca el hambre.

Uno cuando asume la responsabilidad de gobernar un distrito de 700 mil habitantes, no puede decir “me cansé”. A los compañeros se los digo, si ustedes me dicen que quieren trabajar cuatro horas por día de lunes a viernes, no pidan la secretaria de gobierno del municipio, porque si queres ser secretario de gobierno de Quilmes vas a tener que trabajar de lunes a lunes 18 horas por día. Si queres asumir una responsabilidad mayor o inferior a la que podes tomar, te va a generar frustración y no vas a cumplir. Hay que sincerarse.

AC: Yo te escucho y no sé si es posible para cuatro años, me parece que pensas en un proyecto a largo plazo. Con la cantidad de asentamientos que tiene Quilmes, donde se ve la mayor pérdida y vulneración de derechos, que no es sólo vivienda, también, salud, educación.

MF: Yo creo que al año y medio, si te pones a laburar y no perdes tiempo, podes ver cambios. Ahora, si te cruzas con funcionarios como me pasó el otro día que te dicen “yo estoy comprando voluntades todos los días, decime cuánto vale tu voluntad y listo”…

AC: ¿Hay algún modelo de gestión municipal que te guste o identifique?

MF: A mi lo de Ferraresi me gusta (nota: Jorge Ferraresi es el actual intendente de Avellaneda), me encanta lo de los polideportivos, los clubes. Todo lo que es deporte es donde se puede hacer un laburo hermoso y que no requiere mucho presupuesto, podes arrancar mañana. Para una obra de entubamiento necesitas año y medio, dos, pero hay cosas que se pueden arrancar y ver la transformación rápidamente. Educación y deporte es lo más atractivo porque se apuesta no sólo a los pibes, sino también a las personas mayores. Tenemos la idea del centro de jubilados como partícipe en cualquier proyecto porque normalmente se los considera inútiles. Ellos te dicen que sienten que nadie los hace parte, y ellos quieren seguir aportando, aconsejar a los pibes, charlar con ellos.

AC: Somos de Quilmes. Hay una pregunta que te tengo que hacer. Capitán del Espacio, ¿sí o no?

MF: Soy fanático, del simple más que el triple y también de Havana. Mar del Plata es mi segunda ciudad en el mundo.

AC: No tenes wikipedia. ¿Qué va a decir tu entrada cuando la redactes?

MF: Soy abogado, quilmeño y amante de la ciudad de Quilmes, hincha de Quilmes (aunque tenemos otra institución deportiva importante, los mates,  que también compiten deportivamente en el fútbol profesional) pero mi corazón siempre estuvo con el Club Quilmes. Más allá de que uno está en campaña y queda bonito decirlo, creo que mi corazón está completamente convencido de la ciudad y la necesidad que tiene de un cambio, rebobino y desde muy pibe lo vengo pensando y ganando experiencia. Soy un apasionado de la política, la pienso todo el tiempo, no me detengo un segundo. Puedo arrancar a las 7.30hs y terminar a las 21hs cuando me voy a mi casa y  no me desprendo. Mensaje a uno, llamado a otro; se me ocurre algo y llamo, me sale natural y no puedo hacer otra cosa.

AC: Algún hobby tenes.

MF: Nada. Me demanda mucho esto y me encanta que así sea. Yo pienso en que seamos gobierno porque además este ritmo lo necesito. Si se pierde, y no tenes recursos, vas al barrio y es distinto. Mi necesidad es que seamos gestión y que esto no pare nunca, seguir y seguir.

 

(1) Para este dossier, lo primero que voy a decir es que soy quilmeña. Luego de un breve paso por el diseño de indumentaria, estudié y me titulé en Ciencias de la Comunicación (UBA). Actualmente tengo una beca doctoral en Ciencias Sociales y soy docente en el Seminario de Cultura Popular que dirige el Dr. Pablo Alabarces.  Soy co conductora de un podcast que se llama Recalculando (@podlabmedia) junto al economista (y amigo) Martín Kalos (@martinkalos). Como sujeta de este siglo, me gusta viajar como mayor inversión. Empecé a escribir tres libros. Todos ellos duermen en mi computadora a la espera de que supere mis problemas de inconstancia.

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