«El conurbano es un fenómeno muy complejo que no termina de afianzarse en una identidad» – Entrevista a Lucas Ghi

Por Melania Ramírez (1)

El conurbano es un territorio de contrastes. Espacio desparejo, en apariencia no planificado. Geométricamente incorrecto. Abrió su existencia a fuerza de necesidad y el paisaje se  presenta en degradé. Cruzar las fronteras de la capital hacia los suburbios del área metropolitana de Buenos Aires desdibuja el paisaje hasta enfrentarnos con los llanos más agrestes.  El conurbano crece descontrolado e imperfecto, silvestre, pero probablemente estas irregularidades son las que mejor nos reflejan a sus habitantes. Irregularidades tanto estéticas como éticas.

Con la idea de desmenuzar (intentar, al menos) el conurbano y captar esas fuerzas vitales que hacen que sea tan complejo definir de forma unitaria, absoluta o total este territorio, me reuní con Lucas Ghi para escuchar sus impresiones y experiencias como ex funcionario público de Morón así como el significado de militar como oposición al gobierno local en funciones.

Morón: ubicación y características generales

El distrito de Morón está ubicado en el centro geográfico de la denominada Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Está compuesto por cinco localidades: Morón, Castelar, El Palomar, Villa Sarmiento y Haedo. Sus características actuales se derivan de un desarrollo histórico que proviene del trazado de la importante avenida Rivadavia y el tendido de las vías del Ferrocarril del Oeste con sus respectivas estaciones. Sobre sus trazos, se fueron asentando los conglomerados urbanos, sin mayor organización y con fuerte concentración en los nodos generados por el tren. Esto produjo una fuerte direccionalidad este-oeste, que se fortaleció en la última década con la construcción de la Autopista del Oeste. Se conformó así un corredor central en el que se ubican las tres estaciones del ferrocarril Sarmiento que se asientan en el partido de Morón (Haedo, Morón y Castelar), y el mayor equipamiento urbano institucional, educativo, comercial y de servicios.

En lo que hace al perfil económico, el partido fue consolidándose comercialmente, al tiempo que su trama industrial está hoy compuesta sobre todo por pequeñas y medianas empresas.

Lucas Ghi: síntesis biográfica y trayectoria política

 Lucas Hernán Ghi nació en 1980 y se crio en Morón. Ex intendente del partido de Morón, ​ primero de forma interina entre el 1 de mayo y el 30 de junio de 2009, y luego desde el 11 de diciembre de ese año hasta el 10 de diciembre de 2015, anteriormente Ghi fue electo como primer concejal en las elecciones generales del 28 de octubre de 2007.

Ghi aclara que es vecino de la ciudad de El Palomar, licenciado en Ciencias Políticas, por la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires y periodista egresado de TEA. Socio político de Martín Sabbatella, dirigente del partido Nuevo Encuentro aliado al kirchnerismo. Actualmente ejerce como docente en universidades públicas y centros educativos de la zona de morón

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Dormir la siesta abrazados

tomar una merienda

y andar en bici por Morón.

AMOR-ON, Coiffeur

MR: En tu opinión: ¿Se puede definir una identidad conurbana? ¿Qué implicancias identitarias tiene vivir en el conurbano?

LG: Me parece que tiene que ver con un desafío que tenemos los municipios, los gobiernos locales del conurbano en construir una identidad propia. El conurbano es un fenómeno social cultural demográfico muy complejo, variopinto, que no termina de afianzarse en una identidad. Muchas veces se expresa a partir de lo que no es y no se termina de definir lo que efectivamente es. Es una especie de intersticio.

Durante mi gestión, nos propusimos hacer un ejercicio para ver si podíamos desentrañar que rasgos identitarios propios tenia Morón dentro del espacio del Conurbano. Por un lado, observamos que no era igual a la Ciudad Autónoma de Buenos aires, Morón no era un reflejo de la Capital, por lo que no era el porteño, la “porteñeidad”, lo propio de Morón. Sin embargo, el vecino de Morón tiene muchas conductas de consumo de bienes, de bienes durables, culturales, de hábitos de recreación muy parecidos al vecino y la vecina de capital. En contraposición, también observamos que tampoco se identificaban con los rasgos típicos del vecino del interior de la provincia de Buenos Aires. No terminaba siendo ni una cosa ni la otra lo que nos caracterizaba.  Pero si había una idea más generalizada sobre el Oeste, lo que implica ser del oeste y a partir de la idea de “Morón como corazón del oeste” intentamos capitalizar en Morón la centralidad de esa idea.

En Morón hay o había un centro comercial importante. Tiene cabecera judicial, industria, deportivamente hablando se lo puede asociar al Oeste con el Club Deportivo Morón y para las dinámicas sociales está muy arraigado en el pensamiento popular el encontrarse en el Centro de Morón, en la plaza, la catedral, el shopping. Hay una idea del Oeste con Morón como eje y nosotros intentamos apropiarlo, ponerlo en valor y empezar a construir una identidad a partir de ser del Oeste. Ahora, ¿qué implica ser del oeste? eso se puede ver como un significante vacío el cual cada uno lo vincula con su propia experiencia, pero me parece que ahí hay una construcción a hacer.

En términos de dimensión política, la identificación política del Conurbano es un proceso que se ha resignificado muchísimo en los últimos veinte años al calor de las transformaciones que han vivido los municipios que han dejado de ser organizaciones que prestaban servicios muy básicos apegados aquella vieja idea del ABL y no mucho más, a hoy una agenda muy diversificadas y que si actualmente tendríamos que pasar revista por los servicios o políticas públicas que se desarrollan en los municipios no alcanzan tres letras del abecedario. Podríamos nombrar la totalidad de las letras: seguridad, desarrollo productivo, sustentabilidad, política sanitaria, política educativa. Se le ha dado un nivel de desarrollo a los gobiernos locales, como parte de un proceso de reconfiguración de lo nacional en donde La Nación se despojó de responsabilidades trasladándolas a los gobiernos locales. Los municipios se vieron en la necesidad de afrontar esta realidad algunos lo pudieron hacer más virtuosamente que otros, pero eso le ha dado una fortaleza política a los municipios que tal vez no tenían hace 25 años.

MR: ¿Cuáles son para vos las potencialidades y los desafíos a futuro que se presentan en este territorio a nivel político?

LG: El desafío del área metropolitana de buenos aires es constituir un entramado político y de gestión que permita afrontar y gestionar una cantidad de conflictos y de demandas que solo se pueden resolver desde una perspectiva metropolitana. Los municipios dejaron de ser lo que eran hacer 30 años, adquirieron nuevas expertises, nuevas demandas, nuevos conflictos, nuevos recursos y el problema es que si eso se agota ahí la agenda queda a mitad de camino. Muchos problemas no son los de las perspectivas provincial, pero no son netamente locales. Por ejemplo, el saneamiento hidráulico que forma parte de la cuenta solo puede ser abordada desde forma interjurisdiccional. Debería afrontarse por los municipios nucleados en un organismo metropolitano, en conjunto con el gobierno provincial, la ciudad autónoma, y nación. Somos parte de varias cuencas que recorren trasversalmente varios municipios, el saneamiento se soluciona desde una perspectiva metropolitana. Esto aplica para temas relacionados a salud, seguridad, etc. Problemas que para resolverlos en la escala municipal nos vemos limitados. Hay que pensar en organismos más complejos, interjuridiccionales, que tengan más poder de gestión.  El CEAMSE (Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado), en algún punto es una referencia de lo que se puede hacer cuando hay complementariedad.

MR: Definiste al Conurbano como un espacio intermedio, un intersticio. Siguiendo esta idea, ¿Cuáles crees que fueron los aportes de su gestión para que Morón deje ser percibido como “el campo”, como ese territorio en estado constante de construcción?

LG:  El ejercicio de intentar construir una identidad propia del moronense, inscripta en este sentimiento de pertenencia del oeste para ya no definirse como el antagonismo y definirlo para problematizar críticamente sobre los estereotipos en el imaginario colectivo, que muchas veces tienen un piso de asidero pero que tienen mucho de falso. Pensar que el conurbano es el reino de la violencia, del clientelismo o de la degradación institucional es una mirada absolutamente inexacta o tan reduccionista y desvirtuada de lo que es un fenómeno más complejo. En el conurbano hay mucha energía emprendedora (sin caer en los discursos actuales sobre lo que el “emprendedurismo” significa), hay mucha capacidad de trabajo, gente con potencial creativo. En este territorio se han gestado talentos artísticos y deportivos que se destacan a nivel nacional e internacional.

El conurbano hoy, a partir de la fuerte incidencia que tienen las universidades nacionales, está en un proceso de crecimiento cultural muy fuerte, de consolidación de nuevos entramados y nuevas centralidades urbanas ya que la universidad es un hito que genera desarrollo local. Actualmente, estoy trabajando en la Universidad de Hurlingham,  donde por semana circulan diez mil personas, posicionándola como un área de influencia a partir de la cual se genera toda una economía de servicios, una lógica de consumo que propicia un mundo de economía inexistente que hoy está en proceso de desarrollo. Hay que ver como se capitaliza eso, como termina de desarrollarse.

En definitiva, desde mi gestión aspiramos a consolidar la ciudad brindándole a la comunidad de Morón todo aquello que necesitaba para desarrollarse dentro del territorio, intentando salir de la lógica de ciudades dormitorio donde la vida transcurría en otro lugar y en donde el conurbano, en este caso Morón, era el lugar elegido para descansar, para que también sea el lugar elegido para estudiar, trabajar, consumir bienes culturales, conocer gente. Es desde ahí es que realizamos inversiones en materia de infraestructura deportiva, nuevos emplazamientos industriales, intervenciones fuertes en el espacio público. Uno de los hitos de nuestra gestión fue la ampliación del parque industrial La Cantábrica. Intentamos que la localidad pudiese garantizarle al vecino el conjunto de las condiciones para que efectivamente haya identidad, haya arraigo y haya una apuesta en el territorio mediante generación de suelo urbano para que la gente elija vivir en Morón.

MR: Actualmente te encontras fuera de la función pública, militando desde un partido opositor. ¿Cuáles son, según tu perspectiva, las principales necesidades y demandas de los vecinos?

LG: Nos encontramos ante un proceso sostenido de deterioro de las condiciones de vida de muchas familias: cierre de empresas, desempleo. Cuando me encontraba al frente del municipio me planteaban la necesidad de revisar el cálculo de impuesto a las ganancias. En su momento sus necesidades eran en un plano impositivo, hoy directamente me plantean la necesidad de tener trabajo.

Sectores que no habían concurrido nunca al hospital público, desconocían el hospital público, porque tenían prepaga u obra social, hoy conocen el hospital público. Un hospital que fue transformado. La primera etapa de la obra la inauguramos con la entonces presidenta de la nación, Cristina Kirchner, y se asombraban por las características técnicas, el equipamiento del hospital, aunque estuviese desbordado en cuanto a la demanda, porque antes gente no iba la cantidad de gente que hoy va. Entonces, esos vecinos que antes me planteaban temas en relación a la inseguridad o temas relacionados a la inflación, hoy están yendo al hospital (en buena hora que vayan y lo conozcan) y la necesidad de tener un trabajo estable.

La escuela volvió a ser el lugar donde los chicos van a satisfacer necesidades básicas como la comida. Habíamos logrado desterrar el hambre en gran parte de la sociedad, se había logrado recomponer la mesa familiar como ámbito de sociabilización y eso hoy eso está desdibujado. La escuela perdió centralidad en torno a la educación y vuelve a ser una barrera de contención social.

Nuestro rol como militantes y opositores es comprometernos con los que más necesitan en esta etapa, intentar que nadie caiga en una situación de resignación que lo lleve a la parálisis o apatía permanente, porque eso si es sinónimo de haber claudicado. La tarea del militante es mantener viva la llama para construir una sociedad mejor.

Con esto no quiero decir que tuvimos una sociedad ideal que perdimos y hay que volver a recuperarla, pero habíamos logrado una sociedad que tenía resuelta ciertas cosas elementales, si bien se presentaban un montón de problemas y había muchas demandas insatisfechas. Sin embargo, la idea es recuperar ciertas certezas que teníamos en torno a la comida, en torno al trabajo, en torno a cosas elementales y construir una nueva etapa. Ojalá podamos volver a que la principal preocupación sea ganancias o discutir el sistema tributario argentino, si es regresivo o progresivo. Pero para eso debemos volver a desarrollar en  Argentina una agenda  que haga foco en demandas distintas a las que esta gestionando el gobierno actual. Hoy otra vez está el hambre entre nosotros.

MR: Dentro de este contexto de crisis, ¿cuál es el rol de las cooperativas?

LG:  Morón tiene una cultura cooperativista, asociativista y mutualista muy fuerte.  No es una cultura característica solamente de la localidad de Morón, creo que estas actividades se generan donde la ausencia del mundo asalariado es mayor. Se puede percibir un resurgimiento del trueque, básicamente. En las plazas se están llevando adelante ferias de trueque y eso tiene que ver con un modelo de gobierno que ha modificado los patrones distributivos. Se contrajo la torta, se produce menos y se distribuye más inequitativamente y hay familias que no tienen aseguradas las comidas, no pueden afrontar las boletas de servicio, el transporte público. Estas carencias son consecuencia de las políticas actuales, no surgieron naturalmente y el militante está llamado a denunciar eso y actuar propositivamente. Creo que se puede construir una alternativa, hay que hacerle saber a la gente que se puede tener otra propuesta.

MR: El Gran Buenos Aires se caracterizó históricamente por una fuerte militancia peronista. El advenimiento del PRO en la ciudad de Buenos Aires, que representa un proyecto en contra de los ideales de la lógica de cooperativas, para muchos fue catalogado como una especie de «muerte del peronismo». ¿Cuáles fueron o son las causas que llevaron a que la gente vote un modelo político distinto?

LG: No sé si muchos de los que votaron el actual proyecto político sabían que efectivamente estaban votando esto. Estamos atravesados por un conjunto de contradicciones que ojalá las campañas en estos meses de debate público ayuden a esclarecer. Me consta que hay hombres y mujeres que forman parte de cooperativas que votaron a este gobierno. Si uno ve el debate de noviembre de 2015, Cambiemos representado en la persona del actual presidente dijo que no iban a pasar muchas cosas de las que están pasando. Esa miranda tan simplista, alimentada por los medios de comunicación y sustentados por casi la totalidad de los centros de poder económicos construyeron una mayoría que quería cambiar aquello que se entendía por lo malo, sosteniendo todo lo bueno. Pero me parece que hubo mucha manipulación, engaño, mentiras abiertas. Dijeron que iba a construir mil jardines y no lo hicieron, que no iba a haber tarifazo, que iban a solucionar fácilmente el problema de la inflación. Básicamente lo que hubo fue una estafa. Ahora está un poco más claro quién es quién. Con sus aciertos, con sus errores, con sus luces y sombras, pero está claro quién es quién y hay que ver qué proyecto elije la sociedad: un proyecto más orientado a la organización individual, a la cultura emprendedora en la que cada uno es empresario de sí mismo, a que las instituciones públicas tengan menores intervenciones. O todo lo contrario, si eligen que se intente defender lo colectivo,  si se elige al Estado como garante de derechos, que se defienda la industria nacional.

MR: ¿Cuáles son las medidas que tomarías en caso de que los resultados de las elecciones sean a tu favor?

LG: En principio volvería a darle mayor fuerza desde el financiamiento a la salud, la educación, la cultura, la vivienda, que están bastante desatendidas.  Reducir el aumento de las familias en situación de calle. En primer lugar, haría un re-equilibrio de las cargas presupuestarias y acompañaría la reconstrucción del mercado interno, promoviendo mayor poder adquisitivo de las familias de Morón para que eso impacte en el entramado comercial de Morón. Es importante ver cómo mejorar la capacidad de compra de la comunidad.

MR: Para redondear, ¿Cuáles es la potencia futura que presenta el territorio del conurbano?

LG: No soy especialista, pero me parece que lo que debería hacerse, como dije antes, es pensar en términos metropolitanos. Y si efectivamente se logra una autoridad metropolitana, pensar cómo se hace para dotarla de recursos concretos para afrontar las necesidades de la región para resolver los problemas en torno a infraestructura, seguridad, ambiente. Los potenciales del Conurbano son diversos, el componente PYME está en el conurbano, explicando gran parte del PBI provincial.  Tenemos masa crítica calificada, aquí están las universidades, hay científicos, hay potencial en términos de capital institucional muy fuerte, pero hay que ponerlo en un plan de desarrollo a largo plazo. Me parece que estamos viviendo un momento bisagra, o lo resolvemos o no.

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Hay un bolso con un peine y con un pan

algún diario y la camisa de sudar

y la changa cotidiana de trepar por las ventanas

en el tren que los devuelva a su lugar.

Los obreros de Morón, Jorge Marziali.

De lo dicho por Lucas, se destacan aquellas palabras que tratan de definir al conurbano como un intersticio, una zona en construcción que está tras el velo de un significante vacío. Este conglomerado, diagramado en cordones, se presenta como un territorio variopinto que genera sus propios fantasmas y prejuicios potenciando el imaginario popular. El conurbano cumple la función de metáfora, de mito, enmascarado en el eterno devenir de historias humanas y (in)acciones políticas. El conurbano todavía se nos presenta como el cumplimiento pendiente de una promesa.

(1) Licenciada en Comercio Internacional (UNlaM), con cursos de especialización en Micro y Macroeconomía: Análisis de coyuntura económica (UBA), Coaching profesional y gestión de Liderazgo (UBA), Fundamentos de la Teoría General de John Maynard Keynes (Escuela de Economía Política. EsEP-UBA), Economía Feminista (UBA), Impacto ambiental (UBA). Actualmente estoy deconstruyendo al Homo Economicus que habita en mi, bardeándola como estudiante en Historia del Arte (MNBA) y Licenciatura en Filosofía (UCES).

 

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