Angélica De Sena – Políticas sociales, sociabilidades y sensibilidades

La sociología es en plenitud una ciencia, pero sí una ciencia difícil. Al contrario de las ciencias consideradas puras, ella es por excelencia la ciencia que se sospecha de no serlo. Hay para ello una buena razón: produce miedo. Porque levanta el velo de cosas ocultas, incluso reprimidas […] Si la sociología es una ciencia crítica, es quizás porque ella misma se encuentra en una posición crítica. La sociología crea problemas, […] una de las dificultades mayores reside en el hecho de que sus objetos son espacios de lucha: cosas que se esconden, que se censuran…

(Pierre Bourdieu, mayo 2000)

Sabiendo que la sociología es una ciencia que incomoda, desde hace ya varios años  comenzamos un conjunto de interacciones que luego dieron origen al Grupo de Estudios sobre Políticas Sociales y Emociones (GEPSE) como una apuesta inaugural hacia una sociología de las políticas sociales (PS) analizadas desde y a través de las sensibilidades; que busca contribuir, al estudio y la comprensión de los mecanismos de estructuración en el capitalismo actual, particularmente en el caso argentino. Ello a partir de intentar conjugar una mirada de las PS y de cómo la elaboración,  diseño y ejecución de las mismas consolidan formas de ser, hacer, pensar, sentir, en definitiva: que estructuran cuerpos y emociones en los sujetos. En este contexto el GEPSE se viene ocupando de los cruces y articulaciones entre las redefiniciones de la “cuestión social”, de las elaboraciones de las PS en el marco de los procesos de regulación estatal de los conflictos entre capital y trabajo, de las sensibilidades necesarias y deseadas para que ello ocurra y las políticas de los cuerpos que implican.   Hemos indagado cómo las PS constituyen formas de intervención de los Estados modernos latinoamericanos, que por su particular lugar en los procesos de estructuración social resultan altamente ambiguas; expresan, definen e instituyen la cuestión social; poseen un fuerte potencial normativo, no solamente al normatizar y normalizar lo que en un momento determinado constituye una problemática social y quiénes la concretizarán, sino también cuáles potencialmente son susceptibles de ser posicionados como derechos reconocidos gubernamentalmente. También ha emergido en nuestras investigaciones cómo las PS colocan  en circulación una serie de satisfactores desde unas esferas hacia otras de la estructura social, configurando así las redes de responsables y responsabilizaciones del bienestar. En este sentido, las PS hacen sociedad en un doble sentido, en primer lugar, al impactar directamente en las condiciones de producción y reproducción de vida de las y los actores. En segundo lugar, al transmitir –con su mera existencia modelos de sociedad deseables;  el Estado en su diseño e implementación establece clasificaciones y categorizaciones sociales, que como en una correa de transmisión, consolida percepciones y conocimientos,   ideas y valoraciones y consagran un vínculo entre el mismo Estado y el agente.  Los y las agentes sociales conocen el mundo a través de sus cuerpos, las impresiones de los objetos, los fenómenos, los procesos y la relación con otros, estructuran las percepciones que éstos acumulan y reproducen que son afectados/impactados por las PS en tanto creadoras de sociabilidad/sensibilidad  (Scribano y De Sena, 2013).

La “historia” de la que fuese llamada “la cuestión social” y las sucesivas intervenciones estatales para reparar/mitigar los conflictos (potenciales y efectivos) entre el capital y el trabajo es uno de los procesos que pueden ser tomados como indicadores para revisar las formas de la estructuración social en su conjunto tanto en el presente como en el pasado. Por ello, efectuar una revisión sociológica de las formas que toman las intervenciones sociales por parte del Estado, nos permite comprender las definiciones que cada momento político tiene de la sociedad y entonces las PS pueden ser comprendidas desde su faceta de creadoras de sociabilidades, vivencialidades y sensibilidades (De Sena, 2014). En base a las indagaciones que venimos construyendo e inscripta en el cuadro de situación que se puede dibujar con otras informaciones disponibles, aparece con fuerza la innegable presencia de las “políticas sociales” como centro de las políticas públicas y de la gestión de las sensibilidades como clave para comprender el actual desenvolvimiento de los procesos de estructuración. En dicho contexto emergen algunas pistas para pensar que pueden llegar a constituir una agenda de discusión para el campo de indagación marcado por las múltiples conexiones entre PS y sensibilidades: a)  El “destino”  de los programas de transferencias condicionadas, en tanto formas extendidas de intervención masivas. Todo parece indicar que dichos programas seguirán constituyendo la clave de la intervención estatal en los procesos de manejo de conflictos sociales otorgando a través de ellas los umbrales básicos de soportabilidad social de la desigualdad. Los umbrales señalados se modificarán no solo de acuerdo a los escenarios locales y marcados en el espacio-tiempo sino también por las transformaciones y adecuaciones de las políticas de las sensibilidades “vigente” para cada esfera y “momento” del mercado en relación al consumo interno. b) ¿Toda política pública deviene PS?,  es posible advertir que uno de los “giros” y énfasis de los próximos años será consolidar a toda política pública como PS en términos de su inscripción en una estructura de las sensibilidades aceptables/aceptadas y de su orientación explícita a ser parte de dicha estructura. Un ejemplo interesante debe advertirse que toda política pública tiene su “identidad de marca”, “su nombre de fantasía” y su estrategia de venta: las transversalidad del marketing en todas las áreas de gobierno es un fiel testimonio de la conexión entre política, Estado y emociones. c) Análisis intergeneracional. Uno de los desafíos de investigación más complejos lo constituye el indagar los resultados de la exposición sostenida de las familias subsidiadas a través del tiempo. Hoy existen varias generaciones de subsidiados en una misma familia. Más allá, obviamente, que la misma intervención estatal a través de las leyes y la educación ha impactado en la noción y las prácticas de familia, son las sensibilidades construidas alrededor de las PS las que están construyendo los juegos sensaciones/emociones en la trama de expectativas de “vivir subsidiado”, de vivir de plan en plan  y “heredar” un plan.  Es a la luz de estas tres pistas de indagación y debate que aparece con fuerza la pregunta sobre si en Latinoamérica el “círculo de la pobreza” no ha sido completado y perfeccionado por el “círculo del subsidio”, que nos obliga a estudiar/indagar/analizar al respecto y deja en evidencia que, hacer sociología incomoda y perturba. Hacer sociología es -junto con otras ciencias- el modo de desanudar la trama que tiene “atados” a la pobreza a millones de sujetos.

Bibliografia

BOURDIEU, Pierre (2000) “La sociología: ¿es una ciencia?”,  en La Recherche N0 331, Traducción: Dr. Manuel Antonio Baeza.

DE SENA, A. (editora)  (2014) Las políticas hechas cuerpo y lo social devenido emoción: lecturas sociológicas de las políticas sociales CIES. ESEditora /Universitas. Editorial Científica Universitaria. Argentina. Disponible en http://estudiosociologicos.org/portal/lecturas-sociologicas-de-las-politicas/ .

SCRIBANO, A. y DE SENA, A. (2013) “Los Planes de asistencia social en Buenos Aires: una mirada desde las políticas de los cuerpos y las emociones”. Aposta Revista de Ciencias Sociales. España. Disponible en http://www.apostadigital.com/index.php. Número 59 (correspondiente a octubre, noviembre y diciembre).

 

[1] IIGG-FCS UBA; CIES angelicadesena@gmail.com

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