Alejandro Dujovne y Heber Ostrovievsky – Sociología del libro y la edición

El libro no es un objeto de análisis más. Bien emblemático de la cultura moderna y medio privilegiado de comunicación y consagración del mundo intelectual, el libro se encuentra recubierto de un halo simbólico protector que dificulta aprehenderlo en su complejidad. De esta suerte, para poder indagar tanto los significados y usos que los distintos sectores y grupos sociales le dan, como su proceso productivo y su comercialización, el primer y necesario movimiento analítico es romper con una serie de prenociones muy arraigadas, entre las cuales están las que produce y difunde el propio ámbito académico.

De las distintas aproximaciones posibles, nos interesa comprender el lugar del libro en la cultura y la sociedad argentinas, a partir de la estructura y dinámica del espacio editorial. Considerando la escasez de información y el carácter parcial de aquella existente, este objetivo implica en primer lugar generar información sistemática de calidad, así como elaborar conceptos operativos que permitan diferenciar los distintos segmentos que componen el espacio editorial argentino y los modos específicos de funcionamiento. Asimismo, y teniendo presente que el libro es por definición un objeto transnacional, la indagación debe estar atenta y reconstruir las articulaciones del mercado local con otros mercados de habla castellana, con mercados a los cuales se compran y venden derechos de traducción, y con países como China que participan de la industria editorial nacional a través de la calidad y bajo precio de su trabajo de imprenta.

Parte importante del conocimiento producido por nuestro trabajo apunta, en primer lugar, a generar diagnósticos fundamentados que contribuyan a identificar los principales obstáculos y contradicciones que limitan lo que circula, y el alcance de esa circulación. Y, en segundo lugar, a la elaboración de estrategias para propiciar, dinamizar y fortalecer la industria editorial desde un punto sistémico, que abarque desde la creación y la producción del libro hasta el acceso a la lectura de los ciudadanos. Es decir, generar los insumos de conocimiento y, a partir estos, participar en el diseño de políticas públicas consistentes y estratégicas en torno al libro.

En los últimos años hemos abordado distintos temas y participado de distintos modos en el espacio público. Uno de ellos es el estudio de las lógicas que orientan la circulación de la producción de autores, creadores y editores argentinos y extranjeros en el espacio cultural de habla castellana, así como la promoción y traducción en otras lenguas de los autores argentinos. Otra cuestión sobre la que hemos trabajado es la concentración geográfica y la creciente concentración económica de los mercados editorial y librero, y sus efectos sobre la bibliodiversidad y la efectiva circulación del libro a nivel nacional. También hemos estudiado el desarrollo de la edición universitaria pública en el país, y participado en el proceso de armado de políticas públicas específicas para el sector.

En todos los casos analizados contemplamos la doble dimensión del libro y de la industria editorial, simbólica y material. Lo que nos permitió conjugar en nuestros análisis y propuestas el valor cultural del libro, su rol en la creación y difusión del pensamiento, con la generación de empleo y el apoyo al desarrollo económico de nuestro país. Trabajar sobre el funcionamiento específico de la industria editorial de manera sistémica, comprender los problemas que dificultan su desarrollo en el nivel de la creación, pero también de su circulación, promoción y acceso ha permitido en otros países transformar a la industria del libro en un sector económicamente pujante y culturalmente influyente. Renunciar a este tipo de objetivos no significa únicamente abandonar un sector productivo al que puede considerarse más o menos competitivo, sino fundamentalmente abandonar toda posibilidad real de creación autónoma y de innovación real. Confinar el saber y la creación a una minoría experta o tecnocrática es un horizonte probable si abandonáramos la reflexión y el diseño de políticas en torno al libro y la palabra escrita a los únicos dictados del mercado.

Renunciar a la necesidad de generar diagnósticos y análisis prospectivos confiables para el fortalecimiento de un sector productivo y cultural clave significaría en síntesis abandonar dos principios claves que se encuentran en el centro de la vocación científica: la lucha por la libertad y la aspiración irrenunciable a la igualdad.

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